Sunday, October 29, 2006

Octubre

Era setiembre, estabas aquí y la tranquilidad inundaba mi espíritu; como marxista podría decir mi conciencia lo cierto es que iba más lejos de mi conciencia, a un lugar o punto que no puedo describir o calificar con otro nombre que no sea aquel que aprendí en mi niñez. Llenabas cada espacio de mi ser interior.

Octubre se avizoraba prometedor, una semana juntos en Nueva York, tú y yo caminando por la ciudad de las luces: comprando cds o películas que más tarde, en la tibieza del lecho y de tu piel, gozaríamos en la comunión de nuestros cuerpos. Tal vez sólo disfrutaríamos de nosotros mismos, al caminar por esta inmensa ciudad que tanto te perturba.

Mientras la dura tormenta que golpearía durante octubre se gestaba silenciosa, yo gozaba el tibio resplandor de sus primeros días. Las visitas de los amigos, las llamadas inesperadas y el vino no previsto ocultaban las nubes en el no tan lejano horizonte.

Dicen que los dioses ciegan a quienes quieren perder; ellos me anunciaban tu llegada, con un fuerte resplandor que me impedia ver la trama que urdian. Nunca pensé que la solidaridad y la ingenuidad se dieran de la mano, la tormenta se había desatado y yo me encontraba en medio de ella: jamás me sentí tan solo y desprotegido.

Cuanta falta me has echo. Los restos de la tormenta aún golpean dentro de mi y que difícil es no poder llorar.

1 comment:

Unknown said...

Me gustaría que me explicaras, có puedo hacer, o cómo hago para que mi blog se vea en la blogosfera.

Gracias

Marco