Es la premura por escribir, y lo breve del tiempo para poder hacerlo, lo que nos marca a los que día a día despertamos con la primera luz, o la última sombra, y regresamos casi siempre al caer la noche; el sol sería lo correcto pero con estas lluvias y el cielo gris de los últimos días cómo nombrar al escurridizo astro matutino. No sé como continuar con la siguiente página de aquella novela que duerme en mi pequeña y compacta Imac.
Alguién o algo podrá hacer que se rompa el hechizo, que ejerce sobre mi esa enorme cantidad de piezas de ropa que hay que picar diariamente, o mitigar el dolor tardío, es decir el dolor del día siguiente al levantarme, que me producen las cientos de cajas que hay que levantar cotideanamente como modernos Sísifos?
Eso somos en este país: modernos Sísifos condenados, no sabemos porqué pecado o Dios, a levantar cajas de cajas en una pesadilla casi interminable.
Saturday, August 26, 2006
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