Saturday, June 17, 2006

Aromas

El viento que aquel otoño desnudaba los árboles, trajo hacía mi su suave y penetrante olor a hembra. Quedé ciego ante sus grandes ojos, mudo ante tanta palabra, y terminé desarmado ante su audacia. Lo que me dió esperanzas fue la niña que habitaba, tal vez aún habite, en ella y aquella burlona y graciosa sonrisa que me devolvía la vida cuando estalla en carcajadas.

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